Hola lector.

Le invito a leer, pero espero que usted sepa que este blog es de fan fics y que algunos pueden ser de contenido homosexual, si no le gusta no lo lea. Gracias.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Winter is beginning to take hold in our hearts. (6)

[Joon]
Espero que Mir me haga caso y se ciña al horario, si no nuestro mánager nos crujiría.
-Joon, ¿sabes qué le pasa últimamente a Mir?-Me preguntó Dongwoon.
Me encogí de hombros.
-A lo mejor…-Empezó a decir Thunder-.No, no es nada.
Me senté de nuevo.
-No lo sé, con que no la arme enfrente de las cámaras me basta, ya ha ocasionado bastantes problemas.-Comenté.
-¿Consideras a Mir…Problemático?-Me preguntó Dongwoon asombrado.
Afirmé con la cabeza.
-Parece un niñato, no sé que se le pasará por la cabeza, pero debe actuar más…
-¿Más normal?-Preguntó molesto.
-Mira, no lo sé, tampoco busco que os pongáis en mi contra, se le pasará.
Dongwoon me examinó con la mirada. Aquel “niño” que siempre veía cuando él y Mir estaban juntos desapareció. Su mirada maduró en cuestión de segundos y se encontraba bastante tenso. ¿Qué pensaría?
-¡Ya estoy!-Exclamó Mir bajando las escaleras.
Nos pusimos de pie.
-Bueno, Dongwoon…Ya hablaremos.-Le dijo Seungho seriamente.
Éste afirmó con la cabeza, cogió el pijama y se marchó el primero.
-¿Por qué se ha ido sin despedirse?-Preguntó Mir.
-Ni idea…Últimamente el mundo está muy raro.-Me quejé.
-Bueh, iros subiendo al coche que no podemos llegar tarde.-Zanjó G.O
Obedecimos y salimos por la puerta.

El campo era inmenso, en el centro estaba el grupo de fútbol de niños de primaria con el que teníamos que jugar, tendrían unos diez años.
-¡Thunder!-Gritó una de las niñas mientras se abalanzaba a su cintura.
-¡Oooh!-Exclamó él mientras la abrazaba-.Hola peque, ¿cómo te llamas?
-Stella, y soy tu mayor fan.-Respondió contenta.
Thunder le acarició la mejilla.
A todos se les había apegado  un niño o más, menos a mí.
-¿Sabes?  Si no quitas esa cara de perro nadie se te va a acercar.
Me giré, había una niña pequeña.
-¿Sabes? Es mejor que no te entrometas en la vida de los…-Miré fijamente a la niña, me sonreía. La niña sujetaba una pelota entre las manos. Quizás no debería ser tan hostil, sólo era una niña. Cogí el balón y corrí lejos.
-¡Eh!-Exclamó desprevenida.
Empecé a correr con el balón en los pies, la niña venía corriendo hacia mí.
-¡Atrápame si puedes!-Exclamé entre risas.
Aunque fuera algo ajeno a mí, su sonrisa me había alegrado un poco. Todos los problemas parecían disiparse.
-¡Joon, pásamela!-Exclamó Mir casi a mi altura.
Calculé dónde estaría Mir en unos segundos para alcanzar la pelota y la lancé. La niña interceptó el balón.
-¡Ahora cogedme vosotros!-Exclamó mientras corría lejos.
-¡Te dije que me la pasaras a mí!
Me reí.
El mánager cogió un silbato y sopló fuertemente. Nos paramos en seco y nos miramos mutuamente. Sin previo aviso empezamos a correr hacia donde estaba el grupo.
-No podemos perder el tiempo, dentro de poco empezarán a grabar.
-Claro…-Murmuró Mir.
-Seréis dos equipos, vosotros estaréis separados, para que no parezca un partido injusto, jugaréis con y contra los niños. Nada de juegos sucios, insultos o peleas.-Anunció.
Todos afirmamos con la cabeza.
-Ahora id al vestuario y poneos los uniformes.
Después de que terminase de hablar pusimos rumbo hacia los vestuarios. Entramos, en el primer banco estaban los uniformes y las zapatillas, todos perfectamente ordenados y con un papel que ponía el nombre del que se iba a vestir con ello. Cogí el mío, que era de color blanco y naranja.
-¿Esto es un vestuario?-Preguntó Thunder indignado por el hecho de que no hubieran casetas para cambiarse.
-Thunder, estos no son los vestuarios de una piscina, son de un campo de fútbol.-Comentó G.O.
Me quité la camiseta y la dejé sobre el banco.
-¿Pero qué haces?-Preguntó Thunder.
-¿Cambiarme?-Respondí.
Thunder me miró livianamente, pero a la vez cortado.
¿Por qué solo era así conmigo? Los demás ya empezaban a cambiarse, incluso Seungho ya estaba sin pantalones.
-¿Qué tienes conmigo, Thunder? Cámbiate ya.-Me fijé en Mir.
-¿Yo? No es nada.-Rió falsamente.
Me acerqué a Mir y toqué su espalda. Se giró.
-¿Pasa algo?-Preguntó.
Tenía unos arañazos en la espalda, parecían hechos por una persona. ¿Habría estado con alguna otra mujer? Me fijé en su pecho, concretamente debajo de la clavícula, tenía una mordida. ¿Por qué me sentía celoso?
-No es nada.-Dije.
Se puso la camisa del equipo y se sentó en el banco para cambiarse de pantalones.
-Si no es nada déjame de mirar, ya sabes que no me gusta que me miren mientras me cambio o estoy desnudo.-Su mirada se ensombreció un poco.
-Lo sé, Mir, lo sé.-Me giré y seguí cambiándome.
-Bueno, yo ya estoy, daos prisa.-Dijo Seungho.
-Nosotros también.-Añadió G.O mientras pasaba la mano sobre la cabeza de Mir.
-Thunder, date prisa, yo ya he terminado.-Dije.
Thunder se estaba colocando las zapatillas, cuando terminó se levantó como un resorte.
Salimos al campo, el mánager estaba hablando con los periodistas. Aproveché a acercarme a la niña de antes.
-¿Cómo te llamas, enana?
-No tengo nombre.
Me sorprendí.
-¿Cómo que no?
-En el orfanato me llaman Sulli, pero no tengo nombre…
¿Eran niños de un orfanato? ¿Por qué no se nos lo dijo? No me imagino haberla cagado preguntándole a alguno sobre sus padres.
-Entonces serás Sulli, es un nombre bonito y también el de una cantante.
-¡Sí! Me llaman Sulli porque soy fan de ella.
Abracé a la niña.
-Pues encantado, Sulli.
Sulli sonrió.
-¡Joon, estás en mi equipo!-Exclamó G.O
-¿Y Sulli?-Pregunté.
-En el de Thunder, ahora nombran a los capitanes.-Me comunicó Seungho.
Me acerqué con Sulli.
-Bien, los capitanes serán Seungho y Joon, espero que no hayan problemas.
Afirmamos con la cabeza. Las cámaras empezaron a grabar.
-Ahora, chicos, sonreíd como si no hubieran problemas en el mundo.
<<Cínico >> Pensé. Nuestro mánager era un desvergonzado.
Nos colocamos en el campo, Seungho me dio la mano y yo le di la mía, como en todos los partidos, hay que saludar al otro capitán. Robé la pelota antes de que Seungho la cogiera.  Se la pasé a G.O y éste se la pasó a uno de los niños. Thunder se mareaba con todos los niños corriendo a su alrededor, no sabría decir si era una táctica para que no se la pasaran o porque querían torearle.
Mi equipo marcó cuatro goles, mientras que el de Seungho tres. Quedaban siete minutos de partido, busqué con la mirada a quien estuviera más cerca de la portería.
-¡Mir!-Grité mientras se la pasaba.
Mir fue corriendo a recibir el balón, pero Thunder se colocó en medio…, más bien quitó a Mir de en medio.  Mir cayó al suelo, torciéndose la muñeca derecha.
-¡Ah!-Gritó mientras daba una vuelta en el suelo-¡¿Qué coño te pasa?!
Thunder miró a Mir, no se dignó ni a ayudarle a levantar.
-¡¿Es que quieres matarme, eh, hijo de puta?!-Mir cogió a Thunder por el cuello de la camisa, luego le empujó.
-Culpa tuya por estar ahí.-Respondió.
-¿Pero cómo no iba a estar? ¡Me pasaba el balón!-Mir volvió a coger por la camisa a Thunder.
-¿Qué me vas a hacer, eh?-Preguntó desafiante.
-Lo que debería haber hecho hace tiempo.-Mir estaba realmente cabreado.
El resto empezamos a correr hacia Mir y Thunder. Mir agitó la mano herida, elevó el puño en el aire y pegó a Thunder.
-¿Eso es todo? Ah, claro, que eres una nenaza. ¿No te dolía la muñeca?
-¡Serás hijo de puta…!-Mir se disponía a volver a pegare, pero Thunder le clavó el codo en el estómago.
Aquellos dos se empezaron a pelear en serio, no podía aguantar este tipo de escena. Cuando llegamos separé a Thunder, cogí a Mir del brazo y me marché, llegando casi a las gradas.
-¿Qué haces? ¡Nadie te ha llamado!-Gritó.
Me giré y le observé detenidamente. El labio le sangraba y tenía un cardenal en el pómulo. A Thunder le sangraba la nariz y se tocaba en la mandíbula.
-¿Te parece normal?-Pregunté-¿Te parece divertido?
Mir desvió la mirada.
-¿Sabes que ahora esto será la comidilla de los informativos durante semanas?-Pregunté-¿Sabes que ahora el mánager tiene más ganas de matar que Hannibal  Lécter?
-¡No fue mi culpa, él empezó!
-¡Él te empujó, tú le pegaste!
-¿Por qué siempre la pagas conmigo, Joon? ¡Estoy harto, harto de ti, de Thunder, de vuestro absurdo teatrillo, de todo!-Gritó casi desgarrándose la garganta.
Noté como todos los presentes nos miraban.
-Mir, no tengo nada en contra tuya, ¿qué es eso de absurdo teatrillo?
-¡No te hagas el tonto!-Empezó a llorar-Si hay algo que te pido es que no te hagas el tonto.
-¿Piensas que te quiero atacar, que te odio?-Pregunté relajando mi tono de voz.
Mir liberó su muñeca de mis dedos.
-¡No sé si me odiarás, pero yo empiezo a odiaros a todos!-Exclamó.
-¡Seungho, Thunder y G.O no tienen la culpa!
-¿¡Insinúas que Thunder está limpio!?-Gritó-¡Me quiere hacer la vida imposible!
Intentó evadirse de mí, pero le volví a coger de la muñeca.
-¡Suéltame, bastante he  sufrido por tu culpa!-Gritó. Empezaba a quedarse afónico.
-¿¡Sufrir por mi culpa!? ¡Lo único que quiero es no malcriarte! Si he de gritarte, ¡lo haré! No quiero que seas un malcriado, por muy maknae que seas, ¡no voy a permitir que te conviertas en un niñato!
Mir se secó las lágrimas y me miró, no lo hacía con odio, ni con rencor, era paradójico el hecho de que esas palabras salieran de su boca pero su mirada dijera lo contrario.
-Nunca lo entenderías.-Terminó.
¿Nunca lo entendería? ¿A qué se refería? Le solté y se marchó. ¿Qué no entendería?
-Si no me lo explicas nunca, jamás lo entenderé.-Dije sin volver la vista hacia él.
Me cogieron de la mano, era Sulli.
-Si eres tan duro con él, ¿cómo pretendes que no tenga miedo? ¿Cómo pretendes que vaya a hablarte, a confesarte sus secretos o a explicarte las razones?
-Niña, mejor que no te metas en los asuntos de los adultos.
-¿Sabe? Mi madre me decía lo mismo, no quiso que fuera a la policía y mi padre terminó con su vida, luego me intentó hacer daño, pero como llevo su sangre no pudo, y él acabó matándose.
Miré a la niña. ¿Cómo era posible que alguien de su edad contase su pasado como si nada?
-Por favor, no seas duro con él.-Deslizó su mano de la mía y se fue corriendo hacia donde estaban los demás niños.
Miré mi mano. Si sigo siendo duro con Mir… ¿podría ocurrir alguna desgracia? Entre las palabras de Mir y las de Sulli no sabía ni qué día era hoy, estaba demasiado confuso.